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Cristal soplado

 © Tolo Balaguer

Genuino y ancestral

Hablar de la historia del vidrio en Mallorca es remontarse a la época de los fenicios, que al instalarse en el litoral, en el siglo II antes de Cristo, montaron hornos vidrieros. Con la supremacía del arte del vidrio en Venecia, se importó diseño y técnica y el vidrio mallorquín llegó a su esplendor en el s. XVIII, con exportación dirigida a clientes de palacios europeos.

El vidrio soplado es una técnica artesanal muy antigua que requiere una gran presteza y un dominio absoluto. Se trabaja el vidrio a altísimas temperaturas y se moldea con un soplete, del que surgen formas casi mágicas. El dominio y creatividad del artesano son imprescindibles para crear estas maravillosas piezas. Disfrutar del espectáculo de creación de piezas es posible en las fábricas de cristal de Mallorca, Gordiola o Lafiore.

La artesanía del vidrio está estrechamente vinculada a la familia Gordiola, transmisora ​​de este oficio de generación en generación, con diseños más tradicionales. Visita el Museo del vidrio de Gordiola, para conocer más sobre la historia y técnica de esta tradición artesanal. Lafiore, en cambio, presenta una fusión entre el cristal soplado tradicional y el diseño contemporáneo y vanguardista.

UNO DE LOS MEJORES RECUERDOS DEL MÁS GENUÍNO Y ANCESTRAL ARTE POPULAR MALLORQUÍN

Todas las piezas elaboradas por los maestros artesanos vidrieros que se fabrican en los hornos mallorquines pueden adquirirse en las mismas instalaciones, así como en tiendas y comercios de la isla. Cada pieza está hecha a mano y es casi imposible encontrar dos piezas idénticas. Interioristas, estudios de arquitectura, comercios… buscan estas piezas de diseños exclusivos para decorar sus espacios expositivos.

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